Sí, al principio me parecía extraño, en pleno cerro lleno de piedras, sin la mas mínima gota de agua. Pero sí, me impresionó como estos seres vivos pueden crecer en plena adversidad, luchar contra el clima, sobrevivir, y crecer a pesar de todo grandes y hermosos. Sin preguntar y sin cuestionar, nos dan vida segundo a segundo, llenan nuestros pulmones de aire puro para que al instante lo derribemos tal cual un asesino descuartiza a su víctima.
Esos áridos paisajes, esos cerros inóspitos del norte grande de Chile si tienen vida, mi tierra sí esta viva. La aridez no necesariamente implica muerte. Detrás de esos cerros, está mi manantial, está mi sangre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario